Cuando estamos involucrados en mejorarnos a nosotros mismos durante un tiempo prolongado, vamos aprendiendo muchas lecciones de vida en el camino.

Algunas de estas lecciones las aprendemos cometiendo errores. Otras las aprendemos viendo a otros cometer errores.

Las lecciones que verás a continuación están hechas a título personal.

Si al terminar de leer esta publicación, tienes otras lecciones que has aprendido en el camino y te han ayudado a ser el hombre que eres hoy, me gustaría mucho leerte en la sección de comentarios.

Lo hermoso de estas lecciones es que se aplican a cualquier área que estés tratando de mejorar: salud, mente, emociones, negocios, estilo de vida, relaciones personales, cualquier cosa.

Puede que una o varias de estas lecciones no tengan mucho sentido para ti en este momento, pero en un año o un par de años las cosas que estás a punto de descubrir resultarán más profundas de lo que aparentaban.

1. La gente va y viene

Esta es quizás una de las lecciones de vida más difíciles de entender.

A medida que comienzas a crecer como ser humano puedes llegar a estar rodeado de personas que se niegan obstinadamente a cambiar.

No necesitas que ellos cambien, necesitas aceptar que no puedes hacer que otros cambien. No todo el mundo quiere cambiar y tienes que reconciliarte con esa idea. Es parte de la vida y especialmente es relevante para nuestro camino de superación personal.

En tu viaje de autodesarrollo, tendrás que dejar atrás a muchos viejos amigos.

A medida que desarrolles una conciencia cada vez más elevada, descubrirás que puedes relacionarte con cada vez menos personas. La calidad prevalecerá sobre la cantidad.

La buena noticia es que, así como hay gente que se va, también habrá gente que llegará. Te encontrarás haciendo amigos en lugares insospechados, casi como si los atrajeras magnéticamente.

Date cuenta de la impermanencia de todas las cosas, incluidas las amistades. Y acepta que a medida que mejores a ti mismo probablemente tendrás que dejar atrás a los viejos grupos de amigos.

Lo que solías aceptar de los demás, encontrarás que no lo aguantas más. Comenzarás a desarrollar limites firmes que antes no tenías.

No todos querrán adherirse a esos límites. Se molestarán. Hablaran mal de ti a tus espaldas y se burlaran de quien eres.

Y esto está bien.

La clave aquí es entender, y más aún aceptar, que la gente va y viene.

Esta es una de las lecciones de vida más importantes a interiorizar. Será aterrador a veces. A veces triste. A veces divertido.

2. Sigue los principios, no las técnicas

En cualquier campo de desarrollo, se trate de mejorar tu cuerpo, tu intelecto, tu vida en pareja o tu carrera profesional, hay un conjunto de principios universales que gobiernan todo.

En cambio, las técnicas son cambiantes y no siempre te funcionarán.

Puedes mirarlas de esta forma:

Las técnicas te ayudan a ganar la batalla. Los principios te permiten ganar la guerra.

En cierto modo, las técnicas son mezquinas: pueden funcionar o no. Si sólo conoces técnicas y el campo de acción cambia, puede que te encuentres en serios problemas.

Si conoces los principios, las técnicas se engendran con facilidad. Cada técnica tiene detrás un principio que la domina.

Aclaremos esto, con ejemplo sencillo:

Muchos buscan técnicas para lucir más atractivo para las mujeres, para verse o ser percibidos como interesantes. Puede que esas técnicas funcionen, pero dependen de muchas variables: el momento, la mujer que tienen delante, ellos mismos, su estado de ánimo y demás.

En lugar de hacerte el interesante para atraer mujeres, mejor sigue el principio: no seas necesitado o sé tu propia fuente de validación.

Cuando las cosas no funcionan con una mujer, no es culpa de las técnicas, simplemente no has interiorizado muchos de los principios de los que hablamos en este sitio web.

Hay un gran número de principios universales que se aplican a cada área de mejora. Por mencionarte algunos:

No seas necesitado.

Crece progresivamente.

Sé la causa, no el efecto.

Haz a los demás lo que quisieras que te hicieran a ti.

Adáptate constantemente.

Vive en la incertidumbre.

Acepta la realidad.

Ahora, si te das cuenta algunos principios son paradójicos, parecen contradecirse entre sí:

Sé fiel a ti mismo, pero esfuérzate por mejorar.

Acepta tu realidad, pero conviértete en la causa y no en el efecto.

Aprender a equilibrar estos marcos paradójicos es lo que separa al principiante del maestro. Interiorizar estos principios es lo que produce el cambio que buscamos. Seguir únicamente las técnicas es maquillar nuestra vida y realidad, sin causar una verdadera transformación.

3. Habrá altibajos en tu vida, siempre

Es posible que estés en lo más alto de tu vida por un día, por semanas, meses o incluso años.

Y luego, de la nada, y cuando menos lo esperes, te quedarás atrapado en lo más bajo por un periodo extrañamente largo.

Todo es parte del proceso: cuando estas cosas suceden, suceden por una razón.

Si estás atascado muchas veces es por tu culpa. Cuando te estancas, a menudo estas descuidando algún tipo de aspecto crucial en alguna área de tu vida, ya sea los negocios, estilo de vida, acondicionamiento físico, tus relaciones.

Lo importante es darse cuenta de que todo es fugaz: cuando estas en un pico, disfrútalo. Cuando estés en una meseta o un valle, aprende de ello.

El ciclo seguirá y seguirá, y cuanto antes aprendas cómo funciona y llegues a aceptarlo, antes evolucionarás como ser humano.

4. Inmersión y mantenimiento

La inmersión es el concepto de participar completamente en una determinada actividad en aras de mejorarse a sí mismo. Esto te permite enfocar tus recursos en mejorar un conjunto de habilidades.

El mantenimiento es el concepto de hacer lo suficiente para mantener tu nivel actual de competencias. Te permite lograr una vida más equilibrada y lograr más de una sola cosa.

Para tener éxito necesitas de ambos, de inmersión y mantenimiento.

Debes aprender a oscilar entre periodos de equilibrio y desequilibrio, periodos de inmersión y mantenimiento.

Tomemos los negocios, por ejemplo.

Para tener éxito en los negocios, tienes que trabajar día y noche, esta es la fase de inmersión, deberás elegir hacer ciertos sacrificios en tu vida para sacar adelante tu proyecto, esto genera un desequilibrio.

Cuando tomes impulso o entres en momentum, entras en fase de mantenimiento, haciendo pocas cosas, pero efectivas para mantener el impulso.

Cuando estés en fase de mantenimiento podrás sumergirte en otros proyectos, otras metas, te permites enfocarte en otras áreas de tu vida.

Aprender a equilibrar la inmersión y mantenimiento es una de las lecciones de vida que más van a costarte, pero te permitirán ascender a nuevas alturas y conquistar sueños más grandes.

5. Trabajar en un área mejora otras

Cuando quieres mejorar tu vida, no sabes por dónde empezar, todo parece igual de importante y vital para ser el hombre que quiere ser. La buena noticia es que una vez comiences a desarrollar cualquier área de tu vida descubrirás que todas se apoyan mutuamente.

Centrarte en desarrollar un físico más saludable mejora tu vida sexual. Te permite tener más citas y ser más atractivo.

Trabajar en tu vida sexual mejora tu salud emocional.

Al mejorar tu vida emocional, tu vida empresarial o profesional se hace más productiva.

Eres capaz de permanecer más relajado ante los retos de tu día a día, te comunicas mejor con tus socios o compañeros de trabajo.

¿Lo ves?

Cada área de autodesarrollo influye en todas las demás.

Esta es una poderosa lección a recordar, tu vida no está separada o dividida, cada decisión que tomes en un área se irradia a las otras. Por lo tanto. no descuides ninguna de ellas.

6. Suelta el ego

En el momento que necesitas que los demás te admiren, hablen de ti, sepan que eres superior a ellos, has dejado que tu ego gane la batalla.

El verdadero crecimiento se da cuando te das cuenta que ser el mejor en algo, te hace un mejor aprendiz. Cuánto más llegas a saber, más te das cuenta que no sabes.

Cuanto te apegas a que eres el puto amo, que nadie sabe más que tú, que nadie es mejor que tú, ya no logras ver las cosas con claridad. Tu ego te detiene… y detiene tu crecimiento.

Ignoras los aportes valiosos que otros pueden darte, te ves a ti mismo como superior. Dejas de crecer y aprender todo porque eres demasiado terco para admitir que estás equivocado.

No hagas esto: es mezquino, infantil y ultimadamente tonto.

Acepta el hecho de que todos pueden enseñarte algo, independiente de su estatus, edad o experiencia. Esto te ayuda a entender esta lección de vida: siempre puedes mejorarte a ti mismo, sin importa lo bueno que ya seas.

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